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Es nuestra profesión de Abogados una de las más hermosas pero a la vez más exigentes en cuanto nuestra obligación constante de buscar procesos de mejoramiento académico en conocimientos y aptitudes profesionales, nosotros como ningún otro profesional debe estar permanentemente actualizándose en sus conocimientos, somos los únicos profesionales que nos “derogan el conocimiento” por una Ley o por un Decreto, mucho de lo que ayer aprendimos en las facultades de Derecho hoy son conocimientos que no tienen ninguna validez.

Ese proceso constante de actualización de conocimientos al Abogado, hace que además de cursar y aprobar su proceso formativo en las facultades de derecho, se propenda día a día mejorar sus conocimientos en postgrados, Maestrías y Doctorados.

Es claro que muchos estudiantes y Colegas tienen el tiempo y la facilidad económica de realizar dichos procesos de mejoramiento académico, pero tan bien es cierto, que el ritmo de vida es todos los días más dinámico, cambiante y exigente para los profesionales del Derecho, lo que implica tiempos muy precisos y muy cortos en la actualización de los conocimientos jurídicos mediante cursos, seminarios y diplomados ya que hoy más que nunca “el tiempo es oro”.

La aptitud y la actitud de todo profesional del Derecho ha sido considerada por los altos tribunales del estado en sus fallos como algo esencial en su actuar, es así como en reciente fallo del Consejo Superior Judicatura en un proceso disciplinario seguido contra un Colega por violación a la Ley 1123 de 2007 Código Disciplinario del Abogado Sentencia 1100111020002013 0336301, Sep. 16/15, indicó: “que el ejercicio inadecuado o irresponsable de la profesión pone en riesgo la efectividad de diversos derechos fundamentales, como la honra, la intimidad, el buen nombre, petición, defensa y, especialmente, el acceso a la administración de justicia.”

Como Abogado, socio de Colegas y docente, veo con gran preocupación, que dentro del principio de autonomía Universitaria, el cual es muy respetable y ha sido reconocido reiteradamente en sentencias por las altas cortes y por el estado, en algunas ocasiones se le dan varias opciones a los egresados para titularse, tales como: Hacer un diplomado, o una monografía de grado, o una judicatura o presentar los exámenes preparatorios, de estos últimos sabemos los que los hemos presentado que son el mejor termómetro para medir las capacidades y conocimientos adquiridos durante la carrera., hoy desafortunadamente muy pocas facultades los exigen.

Es claro para los que hemos estudiado esta hermosa ciencia del derecho, que durante los cinco años de formación se ven las materias básicas como Derecho Civil, Derecho Penal, Derecho Comercial, Derecho Laboral, Derecho Administrativo, pero se complementa cada semestre con una serie de materias muchas veces no aplican con la formación del Abogado, lo que hace que el estudiante le apunte a muchos frentes, a muchas obligaciones académicas, dejando de un lado la profundización necesaria de las áreas básicas de formación antes mencionadas, lo que definitivamente influye en la calidad del egresado y el futuro abogado, sumado a ello que las materias básicas son cursadas algunas veces en poco tiempo, llevando a los docentes a veces a forzar la exposición de los contenidos con la premura de cumplir los programas de la materia y darles una información general y básica al estudiante, materias o cátedras que antes se veían en un año, hoy se ven en tres, cuatro o seis meses, y que no decir de la tecnología que ha llevado a un facilismo a algunos de nuestros estudiantes que con el “corte y pega resuelven sus problema” , dejando de lado la lectura como fuente suprema del conocimiento, no leen obras de verdaderos maestros y doctrinantes del Derecho ( Valencia Zea, Trujillo Calle, Tamayo, Martínez Rave, Arrubla Paucar, Tamayo, Lombana ), todo ello convirtiendo las bibliotecas en unos “solitarios museos de libros”, basta visitarlas para verlo.

Es por ello, que en desarrollo de la Misión y la Visión del Colegio Antioqueño de abogados, respetuosamente considero sugerir que es fundamental apoyar el mensaje que nos da a los abogados el Consejo Superior de la Judicatura en la sentencia mencionada y pensar en su área de capacitaciones generar espacios de profundización y actualización permanente y constante en la ciencia del Derecho, en las materias pilares de la formación del Abogado como lo son en las áreas Constitucional, Civil, Comercial, Penal, Laboral, Administrativo, Masc y procesales, de tal forma que el profesional del Derecho encuentre en su “espacio natural” cual son los Colegios de Abogados, la posibilidad de actualizarse y retroalimentarse permanentemente y ser un profesional todos los días más idóneo en beneficio suyo y de su profesión.

Por lo expuesto, de la manera más cordial, propongo a ustedes que pensemos en generar cursos y seminarios de actualización en las diferentes ramas básicas del derecho, se podría por ejemplo seguir como parámetro los diferentes contenidos académicos que tienen los exámenes preparatorios de las facultades de Derecho en Colombia ya que se mantienen actualizados y son exigentes.

El público a ofrecer dichos seminarios serían los estudiantes de las facultades de Derecho próximos a presentar exámenes de Estado y preparatorios, abogados y público general.

Estos planteamientos los hago con el mayor respeto a instituciones, personas, normas y directrices que tienen que ver con el asunto, pensando exclusivamente que debemos ser mejores y más competentes en nuestra hermosa profesión en un mundo tan cambiante y todos los días más exigente, como no lo recalca el Consejo Superior de la Judicatura en su sentencia.

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