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Iván Velásquez, el jurista paisa que incomoda al poder

El día 9 de octubre de 2015, EL COLOMBIANO entrevistó al juez que logró ese año centrar la atención de Latinoamérica en Guatemala, Iván Velásquez (Medellín, 1955). De forma histórica, un mes atrás de esa conversación, un presidente en el país centroamericano se vio forzado a renunciar (Otto Pérez) y recibió prisión preventiva ante la magnitud del escándalo La Línea, de corrupción en las aduanas y contrabando.

Todo eso fue, para un pueblo guatemalteco hastiado de los corruptos, gracias al jurista colombiano y su labor al frente de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Medios de todo el mundo así lo reconocieron. Pero fiel a su férrea vocación por la justicia, y en base a su experiencia investigando los más complejos casos, Velásquez no veía nunca la lucha ganada.

“La corrupción sigue. Se está afectando, pero las estructuras sólidas de corrupción están todavía allá en Guatemala”, la frase que le dijo a este diario era más que premonitoria. Hoy, cuando el gobierno de Jimmy Morales ejerce toda la presión para expulsarlo de su cargo y hasta del país, se evidencia que su labor incomoda.

Aún así, admitió por entonces que la pesquisa que lideró fue clave en el país, al ser uno de los factores detonantes del movimiento ciudadano que aún hoy pide cambios: “con la presentación del caso La Línea el 16 de abril de 2015, se revitalizó el tema investigativo y judicial. Los fiscales se sentían empoderados, sabiendo que estaban aportando. Eso se vio reflejado en toda la sociedad. Se ha vuelto optimista”.

Hoy, cuando retornan las dificultades en esa lucha que él nunca vio sentenciada, El COLOMBIANO repasa la trayectoria del jurista antioqueño.

Vasta trayectoria

Velásquez se graduó de Derecho en la Universidad de Antioquia en 1983. Tras ello, duró varios años como litigante y director del Colegio Antioqueño de Abogados. También fue Procurador Departamental, cargo en el que empezaron sus investigaciones sobre ejecuciones extrajudiciales y abusos de la fuerza pública.

En 1997 el entonces fiscal general Alfonso Gómez Méndez lo nombra Director Regional de Fiscalías en Medellín. Durante su gestión se llevó a cabo una lucha frontal contra los paramilitares y sus 43 empresas fachada en Antioquia y Córdoba.

Pero fue su llegada a la Corte Suprema como magistrado auxiliar (2000), y en concreto su investigación sobre la parapolítica (2006 - 2012) la que lo hizo reconocido. 43 congresistas fueron condenados por nexos con paramilitares, mientras que 130 políticos fueron vinculados a pesquisas previas. El caso cambió la percepción de los colombianos sobre el alcance del paramilitarismo. Pero la labor de Velásquez fue ganando críticos.

En opinión de Andrés Úsuga Marín, docente de la Facultad de Derecho de la Universidad Pontificia Bolivariana, “él operó con cierto ánimo de revancha política en su momento y estuvo parcializado. Le faltó objetividad a toda la Sala Penal de la Corte Suprema de entonces”.

Especial polémica suscitó la publicación de una foto en 2011 de Velásquez acompañado de personajes políticos como Claudia López, Iván Cepeda y León Valencia. Dicha fotografía fue aprovechada por sectores adversos, que dejaron en entredicho su objetividad en las pesquisas.

Pero no solo críticos se ganó Velásquez, sino también persecución y presuntas interceptaciones ilegales en el recordado escándalo de las chuzadas durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Esta serie de problemas y la imposibilidad de convertirse en magistrado titular forzaron su renuncia al ente en 2012.

El lado humano

Es en momentos difíciles cuando se ve la faceta más valiosa del jurista y más, de la persona, tal como afirmó a EL COLOMBIANO su hijo, el también abogado Víctor Javier Velásquez.

“Lo que más admiro de mi padre es la disciplina y responsabilidad con la que asume todo, desde la casa hasta el trabajo. Esa siempre es su característica sin importar el momento. Siempre actúa con esa objetividad, y por eso se hace enemigos, que son quienes temen responder a la justicia”, dijo.

Las dificultades por las que ha pasado el padre las ha sentido por supuesto la familia, tal como recuerda: “lo que más sentimos fue el caso del DAS (chuzadas), porque las labores de inteligencia no fueron solo contra él, sino en contra mía, de mi hermana y de mi mamá. Eso sin contar con los ataques públicos y el hallazgo de que hasta sus escoltas eran infiltrados”.

Víctor Javier recalca el hecho de que Velásquez siempre llevó a cabo un pulso asimétrico, en el que la contraparte siempre tuvo más poder. Aún así, nunca cedió en sus principios.

Guatemala lo blinda

Desde el país centroamericano, en momentos en que el gobierno de Jimmy Morales atraviesa una crisis por la salida de tres ministros —el canciller Carlos Raúl Morales, la ministra de Salud, Lucrecia Hernández Mack, y la de Trabajo, Leticia Teleguario— el rechazo de la población, y el blindaje internacional para Velásquez, la situación es clara para Marco Antonio Barahona, experto de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales.

“Mientras que la sociedad guatemalteca blinda cada vez más la figura honorable de Velásquez, el gobierno de Morales —acorralado por casos de presunto enriquecimiento ilícito— está en crisis. Por el momento no sabemos qué resultado habrá, pero es claro que la mayoría espera que el jurista siga investigando estos escándalos”, dijo.

Sin duda, Velásquez seguirá asumiendo esa labor de toda una vida contra la corrupción.

POR DANIEL ARMIROLA R
Tomado de: http://www.elcolombiano.com
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